Según Joaquín Perea (Universo Fotográfico No.2) los géneros fotográficos son una evolución natural de los géneros pictóricos, y que se encuentran en relación con los temas representados, estableciendo dos elementos: espacio y tiempo.
Sin embargo y a pesar de ello, hay que tener bien en claro que como gran diferencia entre el arte y la fotografía, el pintor crea de la nada, mientras que el fotógrafo crea a partir de lo real.
Si analizamos esto desde el punto de vista del modo de representación podemos decir que en el caso de la pintura el autor puede corregir su obra, la misma se realiza paulatinamente, es progresiva. Sin embargo en el caso de la fotografía el modo de representación es simultáneo, es un corte temporal y espacial y que introduce la existencia de la profundidad de campo.
Desde una perspectiva espacial y temporal Perea, realiza la siguiente clasificación de los géneros fotográficos:
Hombre presente | Hombre ausente | |
Escena preparada | Retrato | Bodegón |
Escena encontrada | Reportaje | Paisaje |
En cuanto a la relación figura/fondo cada uno de estos géneros ponen el acento en distintos centros de atención, y desde el factor temporal también se destacan otras características.
En el caso del retrato lo que importa es la persona y el tiempo se manifiesta como la huella del tiempo.
En el paisaje lo importante es el fondo y el tiempo se manifiesta como "tiempo acumulado".
Cuando se trata de un reportaje, persona y fondo se transforman en un todo. El reportaje marca el instante preciso. Es la necesidad del acto fotográfico en el momento que ocurre algo.
En el bodegón la figura se iguala con el fondo, tienen la misma importancia y se complementan. Este género presenta ausencia de tiempo.